Quisiera poder hacerme bolita y rodar por las calles enlluviecidas,
Alejarme de las noches desmantelantes y de las luces envanecidas,
Sostener la mano de la amiga y llorar,
Sostener la mirada en la noche y cantar.
Quisiera soltar mi vida y llegar más allá del fin del mundo,
En donde tu voz me acunaría bajo un verso único: "Vo Eliundo"
Autor: Felipe Guzmán Bejarano
La Vida Nace de Mí ~ Es un proyecto que recolecta las creaciones artísticas y reflexiones del poeta chileno Felipe Guzmán Bejarano, y que cuenta con las colaboraciones ocasionales de sus amistades. Las emociones y su profundidad infinita son un universo por descubrir, y el autor invita a sus lectores a embarcarse en la aventura, a veces deleitante, otras tantas terrorífica, de conocer el contenido del propio corazón.
jueves, 2 de mayo de 2013
lunes, 22 de abril de 2013
Recopilación de "Historias Erráticas de Gente Promedio, Harry Steinberg Dawson"
La historia de Harry está escrita en varios capítulos publicados el año pasado en este mismo blog, los cuales están sueltos dentro del mismo. Siempre he creído que ésta es una obra genial, me cautivó desde el principio, y me gustaría poder compartirla con la mayor cantidad de gente posible.
Los capítulos se encuentran en desorden a propósito, según la voluntad del autor, Benjamín Cruz. Por favor, léanlos en el orden en que los presento a continuación.
Capítulo 4: http://lavidanacedemi.blogspot.com/2012/06/historias-erraticas-de-gente.html
Capítulo 2: http://lavidanacedemi.blogspot.com/2012/06/harry-steinberg-dawson-pt2.html
Capítulo 5: http://lavidanacedemi.blogspot.com/2012/07/harry-steinberg-dawson-pt-5.html
Capítulo 3: http://lavidanacedemi.blogspot.com/2012/07/harry-steinberg-dawson-pt-3.html
Capítulo 1: http://lavidanacedemi.blogspot.com/2012/09/harry-steinberg-dawson-pt1.html
Capítulo 6 y final: Aún no ha sido publicado
Un saludo: Felipe Guzmán B.
Los capítulos se encuentran en desorden a propósito, según la voluntad del autor, Benjamín Cruz. Por favor, léanlos en el orden en que los presento a continuación.
Capítulo 4: http://lavidanacedemi.blogspot.com/2012/06/historias-erraticas-de-gente.html
Capítulo 2: http://lavidanacedemi.blogspot.com/2012/06/harry-steinberg-dawson-pt2.html
Capítulo 5: http://lavidanacedemi.blogspot.com/2012/07/harry-steinberg-dawson-pt-5.html
Capítulo 3: http://lavidanacedemi.blogspot.com/2012/07/harry-steinberg-dawson-pt-3.html
Capítulo 1: http://lavidanacedemi.blogspot.com/2012/09/harry-steinberg-dawson-pt1.html
Capítulo 6 y final: Aún no ha sido publicado
Un saludo: Felipe Guzmán B.
domingo, 21 de abril de 2013
Soltar todo y largarse
Me dijiste que querías dejar de sentir, quitarte las cadenas del corazón y volar.
Pero las estrellas están muy lejos de tus manos, y el invierno no abandona tu alma.
Me hubiera gustado ayudarte, pero lo que mejor sé hacer es sentir.
Autor: Felipe Guzmán B.
Pero las estrellas están muy lejos de tus manos, y el invierno no abandona tu alma.
Me hubiera gustado ayudarte, pero lo que mejor sé hacer es sentir.
Autor: Felipe Guzmán B.
domingo, 7 de abril de 2013
Una mancha de pintura en un cuadro muy grande
El viento bajaba por la calle, remeciendo los paraguas mojados y los árboles deshojados. El joven se había sentado en los escalones de entrada de un edificio antiguo, y miraba a los hombres y mujeres pasar con lentitud frente a él. Las nubes emitían un resplandor tenue y gris, mientras las gotas de lluvia se confundían con sus lágrimas. Se había sacado el abrigo, y el frío lo envolvía con una suavidad estremecedora. Nadie parecía percatarse de su presencia, y el se sentía como una mancha de pintura en un cuadro muy grande.
Los truenos empezaron a retumbar en los vidrios de la ciudad, y los corazones de todos en ella daban vuelcos con cada estruendo. Al sexto estallido de electricidad, el joven se levantó con fuerza y empezó a correr apresurado, mientras el granizo le perforaba la piel. Parecía que estaba persiguiendo un sueño que estaba por desvanecerse. Corrió por entre callejones y edificios en mal estado, veredas y calles de adoquines. Su cabeza estaba latiendo con señales de fiebre, y su corazón amenazaba con resquebrajarse. Era paradójico que alguien tan frágil y destrozado pudiese correr con tanta energía y vitalidad. Al cabo de unos minutos, se detuvo frente a una plaza vacía, y ahí pudo sentir esa soledad que habitaba en él. Pero un punto luminiscente se encendió en su mente cuando vio unas manos blancas sosteniendo un paraguas negro. Había una joven de pie, quieta, mirándolo fijamente desde el centro de la plaza. Él la reconoció, y las lágrimas y el dolor, el pesar dentro de su cuerpo se apagaron, como si el tiempo hubiera desaparecido. El joven le sonrió, y le extendió la mano. Ella dio media vuelta, y se alejó de él, mientras se adentraba en la niebla de Junio. Él todavía la recordaba, pero ella se había olvidado de el hace años.
Autor: Felipe Guzmán B.
sábado, 30 de marzo de 2013
Mariana
No había caminado mucho cuando ese escalofrío la invadió de nuevo. Era Clara, su abuela que había fallecido hace 13 años. Saludó como de costumbre y preguntó sobre cómo estaba la familia y cómo iban las cosas en la casa. Solía alargar las conversaciones durante una hora, preguntando por el padre de Mariana, hablando de su padre, suspiro y luego más preguntas sobre él. Mariana hacía esfuerzos inhumanos por mantener la paciencia durante sus charlas diarias, a veces no soportaba un minuto más y la encerraba en el armario durante horas, hasta que su papá la encontraba hablando sola mientras jugaba con tableros de mesa y acompañada de una pequeña linterna.
Luis creyó al principio que los accidentes del fantasma de su madre eran casuales, ocurrencias de ella, pero con el tiempo se fue repitiendo cada vez más, al punto que cada vez que llegaba del trabajo lo primero que hacía era revisar el armario en busca de su progenitora. Un día cuando descubrió en el acto a Mariana empujando a su abuela Clara junto al Monopoly, saltó hecho una fiera sobre su hija, gritándole desde promesas de llevarla a un convento hasta enseñanzas sobre no encerrar a parientes en armarios porque era de maleducados.
Mariana no volvió a encerrar su abuela, el reto de su padre habría de formar una semillita en su interior que seguiría creciendo hasta llevarla a una sola idea: ser monja. Cuando Carla escuchó la petición de su hija, pensó que solo era una broma por el regaño de su padre, pero la vio tan obsesionada y frustrada por su deseo que en la semana siguiente la envió.
No hubo que esperar mucho para saber noticias de Mariana, iba a ser regresada inmediatamente por haber encerrado, en este caso, a la madre superiora, según lo sabido por un conflicto respecto a sus uñas pintadas de extravagantes colores y la aparición de un mono mascota entre sus pertenencias. Al saber la noticia, sus padres decidieron llevarla a un psicólogo para conocer su trastorno, la única conclusión que sacaron con la fracasada visita fue que Mariana en otra vida fue una sardina con claustrofobia y esta vida era su karma por haber sido atrapada y encerrada en una lata de sardinas para el comercio ruin.
No toda la vida de Mariana fue encerrar gente en armarios, eso quedo atrás, en una infancia en la cual creía, no sin cierto orgullo, sobre su antigua condición de sardina. Cuando ya poseía diecisiete años era una mujer algo peculiar y de muchas risas. Su pelo liso no llegaba más allá de los hombros, de un tono castaño rojizo, producía una combinación extravagante con sus ojos amarillentos. Aún con la edad que tenía, a ella solo le gustaba escribir y ver como otros lo hacían también, no deseaba nada más en la vida que letras y solo letras. Su madre escandalizada le decía: "¡Falta un año para que comiences la universidad y sigues en esas estupideces!"
"No mamá, no son estupideces, son letras y son el recuerdo del amor a lo imposible" le contestaba Mariana mientras le pellizcaba las mejillas.
Luis creyó al principio que los accidentes del fantasma de su madre eran casuales, ocurrencias de ella, pero con el tiempo se fue repitiendo cada vez más, al punto que cada vez que llegaba del trabajo lo primero que hacía era revisar el armario en busca de su progenitora. Un día cuando descubrió en el acto a Mariana empujando a su abuela Clara junto al Monopoly, saltó hecho una fiera sobre su hija, gritándole desde promesas de llevarla a un convento hasta enseñanzas sobre no encerrar a parientes en armarios porque era de maleducados.
Mariana no volvió a encerrar su abuela, el reto de su padre habría de formar una semillita en su interior que seguiría creciendo hasta llevarla a una sola idea: ser monja. Cuando Carla escuchó la petición de su hija, pensó que solo era una broma por el regaño de su padre, pero la vio tan obsesionada y frustrada por su deseo que en la semana siguiente la envió.
No hubo que esperar mucho para saber noticias de Mariana, iba a ser regresada inmediatamente por haber encerrado, en este caso, a la madre superiora, según lo sabido por un conflicto respecto a sus uñas pintadas de extravagantes colores y la aparición de un mono mascota entre sus pertenencias. Al saber la noticia, sus padres decidieron llevarla a un psicólogo para conocer su trastorno, la única conclusión que sacaron con la fracasada visita fue que Mariana en otra vida fue una sardina con claustrofobia y esta vida era su karma por haber sido atrapada y encerrada en una lata de sardinas para el comercio ruin.
No toda la vida de Mariana fue encerrar gente en armarios, eso quedo atrás, en una infancia en la cual creía, no sin cierto orgullo, sobre su antigua condición de sardina. Cuando ya poseía diecisiete años era una mujer algo peculiar y de muchas risas. Su pelo liso no llegaba más allá de los hombros, de un tono castaño rojizo, producía una combinación extravagante con sus ojos amarillentos. Aún con la edad que tenía, a ella solo le gustaba escribir y ver como otros lo hacían también, no deseaba nada más en la vida que letras y solo letras. Su madre escandalizada le decía: "¡Falta un año para que comiences la universidad y sigues en esas estupideces!"
"No mamá, no son estupideces, son letras y son el recuerdo del amor a lo imposible" le contestaba Mariana mientras le pellizcaba las mejillas.
Un día de esos, llego un ganso a la casa y se instaló sobre la cama de Mariana, para no volver a salir de ahí. Cuando ella lo encontró le dijo "Hola" con lo que el ganso contestó "Cuac". Así comenzaron una amistad en la cual el ganso terminó hablando un español fluido y Mariana el "Gansés" de la región. A veces su familia se confundía cuando hablaban sin mostrar sus rostros, porque no tenían idea si quien les hablaba era su hija o la mascota. El ganso se llamo Sardina, en honor a la vida pasada de Mariana y como con esta, la mascota se conmovió.
Autora: Piri
miércoles, 20 de marzo de 2013
Mientras me besas
Tómame con fuerza,
No me sueltes la mano,
Que me pierdo en el oleaje de tu cuerpo,
En las ráfagas de tu pelo.
No me sueltes, que me desvanezco mientras me besas,
Y pareciera que regreso a esa tarde,
Donde, sentada en el horizonte, te encontré.
Dorada tu piel bajo mis labios,
Divino tu frágil cuerpo
En ese momento en que encontramos el sentido.
Esa noche me di cuenta,
De que el mar suena con fuerza dentro de ti.
Autor: Felipe Guzmán B.
No me sueltes la mano,
Que me pierdo en el oleaje de tu cuerpo,
En las ráfagas de tu pelo.
No me sueltes, que me desvanezco mientras me besas,
Y pareciera que regreso a esa tarde,
Donde, sentada en el horizonte, te encontré.
Dorada tu piel bajo mis labios,
Divino tu frágil cuerpo
En ese momento en que encontramos el sentido.
Esa noche me di cuenta,
De que el mar suena con fuerza dentro de ti.
Autor: Felipe Guzmán B.
lunes, 4 de febrero de 2013
La nube de mis pesadillas
Adriana solo fue una nube que cubrió mi sol, una nube y nada más. Me gustaría poder decir que su sombra ya no cubre mi presente, pero el pasado sigue siendo doloroso. Ella fue mi excusa favorita para sufrir, supongo que en el fondo me volví adicto a la tristeza. Por mucho tiempo pensé en Adriana como en una noche de invierno, pero olvidé que nunca es noche por siempre en la vida. Ahora, el día en que la olvide se acerca, pero me temo que si la pierdo nunca más podré ser el mismo. Lo que un día fue amistad, hoy es enfermedad. Si abandono la locura, si destruyo esta fiebre que oprime mi alma, ¿Qué será de mí? ¿Cómo podría perdonarme por olvidarla de la forma en que me olvidó? ¿Quién podría confiar en mi si lo hiciera? La noche ya no es noche, y Adriana solo fue una nube que escondió mi sol, y esa nube ya se ha ido.
Autor: Felipe Guzmán
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



