Llevo tiempo ya a oscuras
En esta casa infernal,
Dándome contra las paredes.
Vive conmigo un primate loco
De ojos ardientemente negros
Que se encarama a mi espalda.
Me susurra enroscando su voz.
Dice cosas sobre las piedras,
Las carrozas que vienen y que van,
Me explica sobre ciencias muertas.
Me susurra la verdad, yo sé.
Pero no tengo tiempo para escribir.
La comida está en la mesa,
Orbitada por lunas de polillas.
Debo apresurarme,
Cruzar la puerta y sus cruces,
Y consagrar la comida en la mesa.
El mono desquiciado tiene hambre.
Autor: Felipe Guzmán Bejarano
La Vida Nace de Mí ~ Es un proyecto que recolecta las creaciones artísticas y reflexiones del poeta chileno Felipe Guzmán Bejarano, y que cuenta con las colaboraciones ocasionales de sus amistades. Las emociones y su profundidad infinita son un universo por descubrir, y el autor invita a sus lectores a embarcarse en la aventura, a veces deleitante, otras tantas terrorífica, de conocer el contenido del propio corazón.
martes, 12 de diciembre de 2017
miércoles, 4 de octubre de 2017
La Octava Casa
Es de noche, la luna canta en lo alto, desciendo en las aguas.
Pienso en ustedes, enemigos, me embebo de sus miradas,
Y entro por la única puerta que siempre ha estado en mi interior.
Dentro no hay luz, no hay oscuridad, no hay ruido ni silencio.
Aparece entonces la muerte, y pienso "oh, es la muerte".
Carga en sus espaldas un atado de sarcófagos y mortajas.
|Éste de aquí es el tuyo|, me indica con su delicada mano.
¿En qué clase de sepulcro me vine a meter?
|Había esperado por verte| me dice con seguridad en la voz.
"¿Por qué la muerte querría verme, si no es para matarme?"
|Ven conmigo, aquí sólo nos acompañan los tristes difuntos|.
"¿Qué hay de mis hermanos?" le pregunto a la muerte.
|Aquí sólo nos acompañan los cadáveres de los pájaros|.
"¿Qué hay de mis amigos? ¿Qué es de mis amores?".
|Aquí sólo nos acompañan los cuerpos de los gusanos|.
"¡Quiero salir de aquí! ¡Tengo que salir de aquí!" le digo.
Abre entonces sus ojos la muerte (los tenía cerrados)
Y latigazos de piedra resuenan a lo lejos, haciendo eco.
Fuego empieza a caer del techo, y pienso "oh, hay techo".
Pero dejo de pensar en el techo y me miro las manos.
Me miro los brazos y me miro las piernas, arden con rabia.
Y ahí me doy cuenta de que me duele, de que estoy llorando.
|¿Le tienes miedo a la muerte? ¿Le tienes miedo a la vida?|
Caballos galopan a nuestro lado, sin tocarnos, ignorando el fuego.
"¿Qué quieres de mí, muerte?" le pregunto, ignorando su pregunta.
|Sólo estoy de visita. Vine a enfrentar a mi discípulo contra la verdad|.
Ahí es cuando recuerdo que soy aprendiz de la muerte.
¿Qué tantas cosas he olvidado de mi persona?
Mi cuerpo se consume y salta con fuerza una idea,
Una única y terrible idea: "Esto tiene que pasar, ¿verdad?"
|Así es, discípulo. Tienes que morir porque tienes que nacer|.
El fuego, los látigos, los caballos desaparecen. La muerte se va.
Y emerjo de las aguas, respiro hondo, y pienso "oh, estoy vivo".
Mis músculos están descansados, mi mente relajada, mi alma, nueva.
Imagino a la muerte diciendo trémula |¿Le tienes miedo a la vida?|.
"Esto tiene que pasar" me repito. Puedo seguir viviendo ahora.
Estoy renovado, ya no tengo enemigos, porque me dejé atrás,
Y porque volví a nacer, más dulce, más tierno, más yo otra vez.
Dejo bajo las aguas los cadáveres y los sepulcros, y reanudo mi camino.
Autor: Felipe Guzmán Bejarano
Pienso en ustedes, enemigos, me embebo de sus miradas,
Y entro por la única puerta que siempre ha estado en mi interior.
Dentro no hay luz, no hay oscuridad, no hay ruido ni silencio.
Aparece entonces la muerte, y pienso "oh, es la muerte".
Carga en sus espaldas un atado de sarcófagos y mortajas.
|Éste de aquí es el tuyo|, me indica con su delicada mano.
¿En qué clase de sepulcro me vine a meter?
|Había esperado por verte| me dice con seguridad en la voz.
"¿Por qué la muerte querría verme, si no es para matarme?"
|Ven conmigo, aquí sólo nos acompañan los tristes difuntos|.
"¿Qué hay de mis hermanos?" le pregunto a la muerte.
|Aquí sólo nos acompañan los cadáveres de los pájaros|.
"¿Qué hay de mis amigos? ¿Qué es de mis amores?".
|Aquí sólo nos acompañan los cuerpos de los gusanos|.
"¡Quiero salir de aquí! ¡Tengo que salir de aquí!" le digo.
Abre entonces sus ojos la muerte (los tenía cerrados)
Y latigazos de piedra resuenan a lo lejos, haciendo eco.
Fuego empieza a caer del techo, y pienso "oh, hay techo".
Pero dejo de pensar en el techo y me miro las manos.
Me miro los brazos y me miro las piernas, arden con rabia.
Y ahí me doy cuenta de que me duele, de que estoy llorando.
|¿Le tienes miedo a la muerte? ¿Le tienes miedo a la vida?|
Caballos galopan a nuestro lado, sin tocarnos, ignorando el fuego.
"¿Qué quieres de mí, muerte?" le pregunto, ignorando su pregunta.
|Sólo estoy de visita. Vine a enfrentar a mi discípulo contra la verdad|.
Ahí es cuando recuerdo que soy aprendiz de la muerte.
¿Qué tantas cosas he olvidado de mi persona?
Mi cuerpo se consume y salta con fuerza una idea,
Una única y terrible idea: "Esto tiene que pasar, ¿verdad?"
|Así es, discípulo. Tienes que morir porque tienes que nacer|.
El fuego, los látigos, los caballos desaparecen. La muerte se va.
Y emerjo de las aguas, respiro hondo, y pienso "oh, estoy vivo".
Mis músculos están descansados, mi mente relajada, mi alma, nueva.
Imagino a la muerte diciendo trémula |¿Le tienes miedo a la vida?|.
"Esto tiene que pasar" me repito. Puedo seguir viviendo ahora.
Estoy renovado, ya no tengo enemigos, porque me dejé atrás,
Y porque volví a nacer, más dulce, más tierno, más yo otra vez.
Dejo bajo las aguas los cadáveres y los sepulcros, y reanudo mi camino.
Autor: Felipe Guzmán Bejarano
Inalterable
Dícese de un fénix de papel,
Un ave feliz, roja y carmesí,
Envidiada por un hombre
Que no toleraba su libre vuelo.
Siguió al pájaro por años,
Odiando sus colores y su canto,
Buscando oportunidades
Para apresarle y hacerlo suyo.
Una tarde, sin saber bien cómo,
Lo atrapó, y sin perder tiempo
Lo metió en una jaula de bronce
Que compró mucho tiempo atrás.
"La libertad no existe", le dijo,
"Y tú serás miserable prisionera."
El fénix de papel ardió entonces,
Autoinmolándose frente al hombre.
Sus alas de origami cayeron marchitas
Y de las cenizas se alzó un suspiro,
Blanco como las nubes ese día,
Y el alma del fénix reanudó su vuelo.
Autor: Felipe Guzmán Bejarano
Un ave feliz, roja y carmesí,
Envidiada por un hombre
Que no toleraba su libre vuelo.
Siguió al pájaro por años,
Odiando sus colores y su canto,
Buscando oportunidades
Para apresarle y hacerlo suyo.
Una tarde, sin saber bien cómo,
Lo atrapó, y sin perder tiempo
Lo metió en una jaula de bronce
Que compró mucho tiempo atrás.
"La libertad no existe", le dijo,
"Y tú serás miserable prisionera."
El fénix de papel ardió entonces,
Autoinmolándose frente al hombre.
Sus alas de origami cayeron marchitas
Y de las cenizas se alzó un suspiro,
Blanco como las nubes ese día,
Y el alma del fénix reanudó su vuelo.
Autor: Felipe Guzmán Bejarano
jueves, 28 de septiembre de 2017
¡Qué asco!
Un ángel se sacó un moco.
"¡Qué asco!" me dirán ustedes.
"¡Qué asco!" les replico yo.
Tenía forma de zorro,
Colmillos y cola de león.
Pero les aseguro que era un ángel,
Y que de su nariz un moco se sacó.
Lo iba mascando mientras volaba
Sobre Las Cruces, y luego lo escupió.
Cayó a tres pasos a mi derecha,
Y fue tal la fuerza con que cayó
Que sonó un fuerte estallido,
¡Y partió una piedra en dos!
Autor: Felipe Guzmán Bejarano
"¡Qué asco!" me dirán ustedes.
"¡Qué asco!" les replico yo.
Tenía forma de zorro,
Colmillos y cola de león.
Pero les aseguro que era un ángel,
Y que de su nariz un moco se sacó.
Lo iba mascando mientras volaba
Sobre Las Cruces, y luego lo escupió.
Cayó a tres pasos a mi derecha,
Y fue tal la fuerza con que cayó
Que sonó un fuerte estallido,
¡Y partió una piedra en dos!
Autor: Felipe Guzmán Bejarano
miércoles, 20 de septiembre de 2017
Mito Original
Temu ne ayakti natá ayi,
Ayit Tllam, koya sirapat Eimo
E ayit Kotll, kupada epitit Simú.
Temu ne Eylaim, ka okilé, ris seyé,
Okó Ayi me otkoy puurapa,
E atoy ek pusume ayakti li e urapal.
Ayit Kotll lallui e amui yotkoy
Da im Simú lluy tematoy:
Tkiyoy korí me eya.
Ayit Tllam rasoy tualli kulle e luté
Da im mkuri tematoy:
Tkiyoy iyuat puumkarí.
To imoket ayit Tllam sioy sirapa,
Akioy temur miailli me pusá
Tkayt Kotll pirá.
Ayi Kotll noroy, duá,
E puyiru temurt epulli me ayakti:
Asara ama ne tematoy, sut ialli korll.
Okó Ayi me otkoy puurapa,
E atoy renai do me nuatoy dillut:
Tkiyoy tillamu me aki.
En un principio eran dos hermanos,
El Espejo de la Luz del Mundo, buen útero del amor
Y el Espejo de la Sombra del Mundo, bello cielo del dolor.
Entonces Dualidad y Unidad, oscuridad arriba, luz abajo,
Ambos Hermanos abrieron sus ojos,
Y vieron cómo su lazo era ardiente y verdadero.
El Vacío del Mundo escupió tinieblas y demonios
Nacidos de un Tormento salvaje:
Supo que no tenía nada.
El Todo del Mundo lloró lágrimas compasivas
Nacidas de una misericordia:
Supo de la hondura de su tristeza.
Desde el corazón de la Luz del Mundo se alzó agua,
Cuyas gotas formaron las primeras estrellas
En el vientre de la Sombra del Mundo.
Sorpendida, la Sombra del Mundo exhaló,
Y su aliento fue el primero de los vientos:
De ahí nació Asara, padre de la vida.
Ambos Hermanos abrieron sus ojos,
Y vieron las semillas que habían plantado:
Supieron que concibieron al universo.
El Vacío del Mundo sintió plenitud,
El Todo del Mundo se sintió satisfecho,
Y la historia de nuestra gente empezó.
Autor: Felipe Guzmán Bejarano
Ayit Tllam, koya sirapat Eimo
E ayit Kotll, kupada epitit Simú.
Temu ne Eylaim, ka okilé, ris seyé,
Okó Ayi me otkoy puurapa,
E atoy ek pusume ayakti li e urapal.
Ayit Kotll lallui e amui yotkoy
Da im Simú lluy tematoy:
Tkiyoy korí me eya.
Ayit Tllam rasoy tualli kulle e luté
Da im mkuri tematoy:
Tkiyoy iyuat puumkarí.
To imoket ayit Tllam sioy sirapa,
Akioy temur miailli me pusá
Tkayt Kotll pirá.
Ayi Kotll noroy, duá,
E puyiru temurt epulli me ayakti:
Asara ama ne tematoy, sut ialli korll.
Okó Ayi me otkoy puurapa,
E atoy renai do me nuatoy dillut:
Tkiyoy tillamu me aki.
Ayi Kotll tokt etoy,
Ayi Tllam nitakull etoy:
E imaktit Iyi Sume ukoy.
~ ~
En un principio eran dos hermanos,
El Espejo de la Luz del Mundo, buen útero del amor
Y el Espejo de la Sombra del Mundo, bello cielo del dolor.
Entonces Dualidad y Unidad, oscuridad arriba, luz abajo,
Ambos Hermanos abrieron sus ojos,
Y vieron cómo su lazo era ardiente y verdadero.
El Vacío del Mundo escupió tinieblas y demonios
Nacidos de un Tormento salvaje:
Supo que no tenía nada.
El Todo del Mundo lloró lágrimas compasivas
Nacidas de una misericordia:
Supo de la hondura de su tristeza.
Desde el corazón de la Luz del Mundo se alzó agua,
Cuyas gotas formaron las primeras estrellas
En el vientre de la Sombra del Mundo.
Sorpendida, la Sombra del Mundo exhaló,
Y su aliento fue el primero de los vientos:
De ahí nació Asara, padre de la vida.
Ambos Hermanos abrieron sus ojos,
Y vieron las semillas que habían plantado:
Supieron que concibieron al universo.
El Vacío del Mundo sintió plenitud,
El Todo del Mundo se sintió satisfecho,
Y la historia de nuestra gente empezó.
Autor: Felipe Guzmán Bejarano
martes, 8 de agosto de 2017
Incertidumbres
-¿Con cuál vestido me veo mejor?
-Se podría decir que con ambos.
-¿Hará frío afuera?
-Eso es relativo.
-¿Hay un Dios?
-Depende de a quién le preguntes
-¿Existe la vida y la muerte?
-Puede que sí, dependiendo de la hora.
-¿Me amas acaso?
-Eso es relativo.
-¡Contéstame algo! Sé sincero, ¿me amaste alguna vez en estos años?
-Eso relativo, mujer, todo es relativo. No me preguntes más, que todo es relativo.
Autor: Felipe Guzmán Bejarano
-Se podría decir que con ambos.
-¿Hará frío afuera?
-Eso es relativo.
-¿Hay un Dios?
-Depende de a quién le preguntes
-¿Existe la vida y la muerte?
-Puede que sí, dependiendo de la hora.
-¿Me amas acaso?
-Eso es relativo.
-¡Contéstame algo! Sé sincero, ¿me amaste alguna vez en estos años?
-Eso relativo, mujer, todo es relativo. No me preguntes más, que todo es relativo.
Autor: Felipe Guzmán Bejarano
(¡!)
Sueñas, intranquilamente sueñas
Que alguien te corta las uñas de los pies,
Que te extrae una muela, que te suena la nariz.
Sueñas con la caída de la bolsa,
Con los cuchicheos de fantasmas en la azotea,
Ves auquénidos apareándose bajo el sol,
O debajo de una nube.
Sueñas con mi muerte,
Intranquilamente sueñas
Con una isla rodeada por un velo blanco.
Tienes visiones eróticas mientras duermes,
Hombres y mujeres danzándole al fuego,
Pero caen lápidas del cielo violáceo
Y despiertas gritando.
Una mano huesuda te toma el hombro
Y con voz familiar te pregunta
"¿Tuviste una pesadilla?"
No sabes la respuesta.
Sientes las sábanas mojadas,
Pero crees haber soñado con pájaros en carrozas,
Y con su cargamento de gusanos.
Autor: Felipe Guzmán Bejarano
Que alguien te corta las uñas de los pies,
Que te extrae una muela, que te suena la nariz.
Sueñas con la caída de la bolsa,
Con los cuchicheos de fantasmas en la azotea,
Ves auquénidos apareándose bajo el sol,
O debajo de una nube.
Sueñas con mi muerte,
Intranquilamente sueñas
Con una isla rodeada por un velo blanco.
Tienes visiones eróticas mientras duermes,
Hombres y mujeres danzándole al fuego,
Pero caen lápidas del cielo violáceo
Y despiertas gritando.
Una mano huesuda te toma el hombro
Y con voz familiar te pregunta
"¿Tuviste una pesadilla?"
No sabes la respuesta.
Sientes las sábanas mojadas,
Pero crees haber soñado con pájaros en carrozas,
Y con su cargamento de gusanos.
Autor: Felipe Guzmán Bejarano
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





