Se acercan las horas
En que los padres
Dejarán de rezar,
Y sus hijos tendrán
Que apagar las luces
De sus mejillas.
Toda provisión será poca,
Todo cuidado escaso,
Cada refugio, endeble:
Vienen las tormentas
De fuego y neblina;
Las piedras con forma
De mujeres; desalmadas
Portadoras de las hachas
De la noche sin estrellas.
Los días se hacen breves,
Empequeñeciéndose,
Comprimidos ante la fuerza
Torrencial de las perras tristes.
Los relojes se detienen,
Estallan grifos en la calle,
Como dibujos infantiles
Se perfilan grietas agrias
En la tela del firmamento,
Ante la mirada de granito
De los grises ojos de las lobas.
Frío, el hielo me cruza
Con una furia sin igual.
Dejo de sentir los lamidos
De mi corazón al latir,
Y se llena mi garganta
De rocas afiladas.
Intento aferrarme a mi cordura,
A los hechos, a los pechos,
A los lechos del insomnio.
No logro soportar la inminencia
De estas niñas de la decadencia,
Terribles forjadoras de guerras
Con la muerte de su voz de metal.
Caigo del sueño a la consciencia,
Y luego al terror más absoluto.
No quedará nada para mi,
Tras ellas sólo queda el vacío.
Autor: Felipe Guzmán Bejarano
La Vida Nace de Mí ~ Es un proyecto que recolecta las creaciones artísticas y reflexiones del poeta chileno Felipe Guzmán Bejarano, y que cuenta con las colaboraciones ocasionales de sus amistades. Las emociones y su profundidad infinita son un universo por descubrir, y el autor invita a sus lectores a embarcarse en la aventura, a veces deleitante, otras tantas terrorífica, de conocer el contenido del propio corazón.
martes, 22 de marzo de 2016
martes, 15 de marzo de 2016
Grito Disconforme
Vamos, te reto,
Sacude el polvo de tus codos rocosos,
Mira más lejos de lo que siempre te has atrevido,
Mueve las piernas más allá de lo estrictamente necesario,
Nómbrame en lo oscuro de tus noches,
Te reto, cobarde,
A que golpees mi nombre contra tu garganta,
Reteniendo el sonido entre tus dientes,
Haciendo nudos con tu gris lengua de congrio,
Hasta que, finalmente, emules un sonido en bruto
Parecido al cacareo de una gallina agonizando.
Ya sé que pido lo imposible, no me hago ilusiones,
Con solo verte ya sé que no saldrás de debajo de tu piedra,
Y que mi desafío cae en los oídos sordos de una mente necia.
Pero no puedo hacer más que increpar tu pasividad,
¡Me tienes emputecidamente rabioso!
¡Me tienes emputecidamente rabioso!
Te reto a sangrar, a sangrar, a sangrar con rabia.
¡Te reto a sangrar, a morir, a matar con rabia!
¡Vamos, te reto!
¡Sacude el esputo grotesco que tienes en la epiglotis!
¡Mira algo más que sólo tu ombligo hinchado!
¡Mueve el culo, los huesos, la mente, espabila!
Autor: Felipe Guzmán Bejarano
martes, 8 de marzo de 2016
Otoniña
Hermana verde, amiga,
¿Cuál es tu miedo?
Te hablo sinceramente,
Y desapareces en el viento,
Te fundes con la maleza.
Querida, mujer luna gis,
Me dejas un campo de flores,
Pétalos de sangre,
Y tu voz se deshace en ramas
De un frío elemental.
Autor: Felipe Guzmán Bejarano
¿Cuál es tu miedo?
Te hablo sinceramente,
Y desapareces en el viento,
Te fundes con la maleza.
Querida, mujer luna gis,
Me dejas un campo de flores,
Pétalos de sangre,
Y tu voz se deshace en ramas
De un frío elemental.
Autor: Felipe Guzmán Bejarano
Furiosa Juventud Chilena
Bien despiertas, estamos hambrientas,
Con el trueno en la voz, y magma en los bolsillos.
La determinación ardiente y veloz,
Galopante decisión en busca de justicia y reforma,
Es nuestro propio ángel de la muerte,
Segando las duras raíces profundas de la corrupción.
Somos jauría de perros en plena caza,
Con garras rojas y pezuñas de viejo buey almizclero;
Pisamos con la viva furia de la tierra,
Y aplastaremos a las víboras sangrientas de la ciudad.
Fuimos niñas con el ánimo del árbol,
Púberes con ojos, manos,y alas de papel. Pero ahora
Somos juventudes, somos hormonas,
Piedras en efervescencia, sudor, lágrimas, y fuego solar.
Autor: Felipe Guzmán Bejarano
domingo, 28 de febrero de 2016
Cielo de Astros Rojos
Más allá de esta tierra humana,
Lejos de su fetidez humana
Y de su inanición espiritual,
Hay un espacio invisible,
Carente de materia.
Ahí, el sol grita y canta
Con voz de cordillera
Mientras baila como puma.
La luna inunda sonidos de agua
Con su cultrún solemne,
Mientras sueña como mar
En el pecho de la tierra.
Se incendian las estrellas
En fuegos de flor silvestre,
Escuchando las historias
De sus amados abuelos.
Los arrayanes rezan, sin saber
Que su madera es milagro.
En ese mundo de tiempo rojo;
Que aviva cada segundo,
Abre rocas y ojos ciegos;
Ahí habita mi sangre,
Descansa mi mente,
Pertenece mi alma.
Autor: Felipe Guzmán Bejarano
Lejos de su fetidez humana
Y de su inanición espiritual,
Hay un espacio invisible,
Carente de materia.
Ahí, el sol grita y canta
Con voz de cordillera
Mientras baila como puma.
La luna inunda sonidos de agua
Con su cultrún solemne,
Mientras sueña como mar
En el pecho de la tierra.
Se incendian las estrellas
En fuegos de flor silvestre,
Escuchando las historias
De sus amados abuelos.
Los arrayanes rezan, sin saber
Que su madera es milagro.
En ese mundo de tiempo rojo;
Que aviva cada segundo,
Abre rocas y ojos ciegos;
Ahí habita mi sangre,
Descansa mi mente,
Pertenece mi alma.
Autor: Felipe Guzmán Bejarano
viernes, 26 de febrero de 2016
Voluntad de Amanecer
Pálida, dulce mañana,
Te canto a ti,
A tus curvas de luz,
Frescura de nueva nube.
Te pido, suave albura,
Tus brazos de rayo blanco,
Para tocar cada rincón
En el corazón humano;
Solicito, madre buena,
Tu vientre de hidrógeno
En eterna combustión,
Para disolver todo mal.
Deseo ser tibieza,
Ansío clarear los cielos
Que oscuros están
En las mentes de los perdidos.
Te lo pido, aurora áurea,
Gentileza matutina,
Prodigio solar,
Amén.
Autor: Felipe Guzmán Bejarano
Te canto a ti,
A tus curvas de luz,
Frescura de nueva nube.
Te pido, suave albura,
Tus brazos de rayo blanco,
Para tocar cada rincón
En el corazón humano;
Solicito, madre buena,
Tu vientre de hidrógeno
En eterna combustión,
Para disolver todo mal.
Deseo ser tibieza,
Ansío clarear los cielos
Que oscuros están
En las mentes de los perdidos.
Te lo pido, aurora áurea,
Gentileza matutina,
Prodigio solar,
Amén.
Autor: Felipe Guzmán Bejarano
jueves, 18 de febrero de 2016
Toneladas de Soledad
El peso hipnótico de la soledad
Terminó por romper
El eslabón más débil
De las cadenas de mi mente.
La red de metal se deshace,
Y mis brazos desprenden
Vapor ardiente que me escalda la piel,
Corroyéndola hasta los huesos.
La locura cabalga sobre mis sienes,
Y me envuelve de hombros a tobillos.
Autor: Felipe Guzmán Bejarano
Terminó por romper
El eslabón más débil
De las cadenas de mi mente.
La red de metal se deshace,
Y mis brazos desprenden
Vapor ardiente que me escalda la piel,
Corroyéndola hasta los huesos.
La locura cabalga sobre mis sienes,
Y me envuelve de hombros a tobillos.
Autor: Felipe Guzmán Bejarano
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