Puedo sentirlo en tu mirada,
En tu distancia al caminar.
Crees que no me doy cuenta,
Pero puedo leerte incluso de cabeza.
No tienes que decírmelo,
Tengo bien claro lo que soy para ti,
Un indeseable bebedor de lunas,
Un fumador de suspiros,
Alguien pegajoso como la miel
Con tentáculos de falsedad.
Seré un payaso de circo,
Un político descarado,
Un mapuche ensimismado,
O un gringo desaliñado,
Da igual,
No importa,
Sólo soy una babosa ante tus ojos.
Mi corazón de agua
No entra en tu piel de piedra.
Autor: Felipe Guzmán Bejarano
La Vida Nace de Mí ~ Es un proyecto que recolecta las creaciones artísticas y reflexiones del poeta chileno Felipe Guzmán Bejarano, y que cuenta con las colaboraciones ocasionales de sus amistades. Las emociones y su profundidad infinita son un universo por descubrir, y el autor invita a sus lectores a embarcarse en la aventura, a veces deleitante, otras tantas terrorífica, de conocer el contenido del propio corazón.
domingo, 26 de octubre de 2014
Intercambio Equivalente
No espero que me entiendan
Quienes no han estudiado alquimia,
Ni matemáticos ni abogados,
Ni constructores ni médicos,
No, mi ambivalencia es incomprensible.
Tiene un origen prehistórico,
Es una doctrina tan vieja que es nueva,
Me refiero a la ley del claroscuro,
Que moviliza las verdades inmóviles
Y que vuelve en gas a las rocas y hielos.
Más o menos así es que pienso:
Tengo felicidad en tanto tengo tristeza,
Tengo un par de pies porque tengo cabeza;
Siento placer al momento en que sufro,
Y el dolor es un gozo enorme en mi pecho;
Sueño cuando estoy despierto,
Estoy consciente mientras duermo;
Los ángeles son demonios y viceversa,
Lo mismo sus garras de oro y de plomo;
Es preciso decir ante todo
Que tengo todo al tener nada,
Que estoy solo al rodearme de gente,
Y que vivo porque me estoy muriendo.
¿Podrán cantar conmigo en silencio,
Y contarles a todos mi secreto?
Autor: Felipe Guzmán Bejarano
Quienes no han estudiado alquimia,
Ni matemáticos ni abogados,
Ni constructores ni médicos,
No, mi ambivalencia es incomprensible.
Tiene un origen prehistórico,
Es una doctrina tan vieja que es nueva,
Me refiero a la ley del claroscuro,
Que moviliza las verdades inmóviles
Y que vuelve en gas a las rocas y hielos.
Más o menos así es que pienso:
Tengo felicidad en tanto tengo tristeza,
Tengo un par de pies porque tengo cabeza;
Siento placer al momento en que sufro,
Y el dolor es un gozo enorme en mi pecho;
Sueño cuando estoy despierto,
Estoy consciente mientras duermo;
Los ángeles son demonios y viceversa,
Lo mismo sus garras de oro y de plomo;
Es preciso decir ante todo
Que tengo todo al tener nada,
Que estoy solo al rodearme de gente,
Y que vivo porque me estoy muriendo.
¿Podrán cantar conmigo en silencio,
Y contarles a todos mi secreto?
Autor: Felipe Guzmán Bejarano
lunes, 20 de octubre de 2014
Se ha vestido de rojo
La belleza se ha vestido de rojo,
Todas las cosas hermosas teñidas de escarlata,
Los atardeceres lucen su color de rosa.
He venido siguiendo pétalos de una mujer,
Pétalos rojos que quemaban la tierra.
La busqué por las costas rocosas del norte,
La perdí allá en los bosques del sur.
La imaginé una noche de Febrero,
Aluciné sus pétalos de sangre desnuda.
Pensé su silueta de copihue brillando en la luna.
La tristeza se ha vestido de rojo.
Autor: Felipe Guzmán Bejarano
Todas las cosas hermosas teñidas de escarlata,
Los atardeceres lucen su color de rosa.
He venido siguiendo pétalos de una mujer,
Pétalos rojos que quemaban la tierra.
La busqué por las costas rocosas del norte,
La perdí allá en los bosques del sur.
La imaginé una noche de Febrero,
Aluciné sus pétalos de sangre desnuda.
Pensé su silueta de copihue brillando en la luna.
La tristeza se ha vestido de rojo.
Autor: Felipe Guzmán Bejarano
sábado, 18 de octubre de 2014
Entendimiento mutuo en un mundo vacío
Será por la tristeza que me poseía, o producto quizás de los cambios en la presión atmosférica asociados a la llegada del mes de Octubre, pero cuando más te necesité -y no quiero decir con esto que buscaba tus caricias o la delicia de tu figura junto a la mía-, el viento me trajo el abrazo premonitorio que me indicaba que estabas llegando.
Apareciste con una mirada de honda sinceridad y con las palabras que me hacía falta escuchar. Te precedía una luz que parecía maná, el sonido de las rocas y el silencio de una flor. La frescura del viento que levantabas con tu presencia nos envolvía, y no había nada más en el mundo, sólo nosotros dos y la brisa de los cielos.
No puedo decir a ciencia cierta, menos aún a ciencia incierta, si lo que pasó no fue más que las alucinaciones de un hombre por mucho tiempo sólo. No sé si habrá sido el designio de los planetas, la voluntad de alguna deidad olvidada, destino, causalidad o casualidad, pero ahora que aún sopla el viento como río invisible por sobre mi piel, tengo que reconocer que soy feliz.
Autor: Felipe Guzmán Bejarano
lunes, 13 de octubre de 2014
Ya no
Mírate,
Mírate ahora que aún queda algo de luz,
Ahora que la sombra está agazapada,
Como esperando,
Como acechando.
Mírate,
¿En qué te has convertido?
En serpiente desdentada,
En una multitud de insectos rojos vueltos nube sin forma,
Como esperando por mi carne,
Como acechándome a mí.
Yo pensé,
Creí que era feliz dándonos muerte el uno al otro,
Respirando bocanadas de vacío,
Disparándonos en las sienes con besos de plomo.
Pensé en nosotros,
Pensé.
Pero ya no,
Ya no quiero que me des nada,
Ni tampoco que me lo des todo.
Tus dedos como látigos,
Como acechando,
Ya no.
Mírame,
Estoy todo marchito,
Exudando sexo y angustia en forma de vapor traslúcido,
Soltando quejidos como mantras,
Estoy como roto,
Quebrado.
Me cansé,
Nuestro claroscuro enfermizo me revienta las venas de la nariz.
Bailas desnuda presa de un frenesí siniestro,
Y no encuentro despedida mejor que chupar un coágulo de tu sangre.
Pensé en nosotros,
Pero ya no.
Autor: Felipe Guzmán Bejarano
Mírate ahora que aún queda algo de luz,
Ahora que la sombra está agazapada,
Como esperando,
Como acechando.
Mírate,
¿En qué te has convertido?
En serpiente desdentada,
En una multitud de insectos rojos vueltos nube sin forma,
Como esperando por mi carne,
Como acechándome a mí.
Yo pensé,
Creí que era feliz dándonos muerte el uno al otro,
Respirando bocanadas de vacío,
Disparándonos en las sienes con besos de plomo.
Pensé en nosotros,
Pensé.
Pero ya no,
Ya no quiero que me des nada,
Ni tampoco que me lo des todo.
Tus dedos como látigos,
Como acechando,
Ya no.
Mírame,
Estoy todo marchito,
Exudando sexo y angustia en forma de vapor traslúcido,
Soltando quejidos como mantras,
Estoy como roto,
Quebrado.
Me cansé,
Nuestro claroscuro enfermizo me revienta las venas de la nariz.
Bailas desnuda presa de un frenesí siniestro,
Y no encuentro despedida mejor que chupar un coágulo de tu sangre.
Pensé en nosotros,
Pero ya no.
Autor: Felipe Guzmán Bejarano
domingo, 12 de octubre de 2014
De esperar me estoy muriendo
Vivo en el desconcierto más grande,
No me entero nunca de nada,
Me resbalan las indirectas,
Son las gotas de mi lluvia.
Veo manos a lo lejos,
Ignoro si me saludan,
Desconozco si me llaman.
¿Cómo saber si no es tomándolas?
Recojo sus dedos, pétalos pálidos,
Como quien recoge leche derramada.
El calor de las palmas nunca es para mí,
Pero no me arrepiento de intentar asirlas.
Veo pasar trenes, sus carteles ilegibles.
No sé si subirme, no sé si subirme,
No hay nadie en la estación conmigo,
Y sus vagones cargan gentes felices.
Digo que vivo en desconcierto,
Y que en realidad no sé nada,
Pero tengo clara una cosa,
Y es que de esperar me estoy muriendo.
Autor: Felipe Guzmán Bejarano
No me entero nunca de nada,
Me resbalan las indirectas,
Son las gotas de mi lluvia.
Veo manos a lo lejos,
Ignoro si me saludan,
Desconozco si me llaman.
¿Cómo saber si no es tomándolas?
Recojo sus dedos, pétalos pálidos,
Como quien recoge leche derramada.
El calor de las palmas nunca es para mí,
Pero no me arrepiento de intentar asirlas.
Veo pasar trenes, sus carteles ilegibles.
No sé si subirme, no sé si subirme,
No hay nadie en la estación conmigo,
Y sus vagones cargan gentes felices.
Digo que vivo en desconcierto,
Y que en realidad no sé nada,
Pero tengo clara una cosa,
Y es que de esperar me estoy muriendo.
Autor: Felipe Guzmán Bejarano
Incoincidencia
Se me pasa la vida
Entre paso y paso,
Con cada copa y vaso
De vino y bebida.
A ratos voy cantando
Y olvidando lo que miro,
Entre carbón y zafiro
Disfruto y voy llorando.
Nombres no retengo,
Pero si las caras y las vidas,
Encuentro gente que va de ida
Cuando yo de vuelta vengo.
Autor: Felipe Guzmán Bejarano
Entre paso y paso,
Con cada copa y vaso
De vino y bebida.
A ratos voy cantando
Y olvidando lo que miro,
Entre carbón y zafiro
Disfruto y voy llorando.
Nombres no retengo,
Pero si las caras y las vidas,
Encuentro gente que va de ida
Cuando yo de vuelta vengo.
Autor: Felipe Guzmán Bejarano
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