Una abuela sentada en plaza de armas
Mira a los transeúntes de soslayo.
Tiene arrugas, negras y rojas,
Que le parten la cara, la hacen espejo roto.
Cuando cree que nadie la está mirando
Se incorpora, gorda como una campana,
Y se para sobre la punta de sus pies.
Como rezando a lo alto estira sus brazos,
Desarmándose en reverencias y murmuraciones.
Entonces, doblada en toda su envergadura
Queda quieta como una tumba bajo el sol.
La gente a su alrededor finge no mirar,
Maravillados por su incomprensible ritual,
Pero la abuela no se da por enterada,
Sudando profusamente por sienes y axilas.
Después de unos instantes de perplejidad,
Como si olvidara lo que estaba haciendo,
Vuelve rápida y silenciosa a su posición inicial,
Y sentada nuevamente en su banca
Agarra una revista y empieza a saludar a las moscas.
Verano en Santiago.
Abuelita en plaza de armas.
Autor: Felipe Guzmán Bejarano
La Vida Nace de Mí ~ Es un proyecto que recolecta las creaciones artísticas y reflexiones del poeta chileno Felipe Guzmán Bejarano, y que cuenta con las colaboraciones ocasionales de sus amistades. Las emociones y su profundidad infinita son un universo por descubrir, y el autor invita a sus lectores a embarcarse en la aventura, a veces deleitante, otras tantas terrorífica, de conocer el contenido del propio corazón.
miércoles, 12 de julio de 2017
Detestar
Los ciclistas odian a los autos,
Los conductores odian a los peatones,
Y por no ser menos, los peatones
Aborrecen a todas las bicicletas.
Nadie soporta a sus vecinos,
El odio corroe cada palabra
Porque en todos lados vemos
Nuestro propio torcido reflejo.
Autor: Felipe Guzmán Bejarano
Los conductores odian a los peatones,
Y por no ser menos, los peatones
Aborrecen a todas las bicicletas.
Nadie soporta a sus vecinos,
El odio corroe cada palabra
Porque en todos lados vemos
Nuestro propio torcido reflejo.
Autor: Felipe Guzmán Bejarano
miércoles, 5 de julio de 2017
Paraguas
Negros pajarracos abandonan
Sus cavernas subterráneas:
Comienzan las lluvias,
Y en bandadas salen
A gobernar Santiago
Los paraguas.
Con plumas negras
Que parecen más bien
Escamas de pescado,
Se posan desafiantes
Sobre las cabezas,
A picotear,
Farfullar,
¡A celebrar!
Que al fin son libres
De sus jaulas de madera.
Dan lo mismo los meses,
Poco importan los años,
Nacieron de las lágrimas
Imperecederas de la luna,
Y el tiempo no los toca.
No mueren, mas siempre
Esperan. Esperan. Esperan.
De modo que cuando regresan
Creen fielmente que es
Motivo de fiesta:
Cofradías y procesiones,
Danzando sus garras solitarias,
Gorjeando cada instante de humedad,
Se dirigen en todas direcciones,
Esparciendo su feliz sombra,
Virtud de sus alas entumidas.
No rehuyo su mirada,
Ni me escondo al ver
Su parsimonioso vuelo
(parsimonioso, sí).
Yo me uno a ellos,
Yo escribo estas líneas
Para luego transformarme
En un paraguas negro
Como la oscuridad misma.
Autor: Felipe Guzmán Bejarano
Sus cavernas subterráneas:
Comienzan las lluvias,
Y en bandadas salen
A gobernar Santiago
Los paraguas.
Con plumas negras
Que parecen más bien
Escamas de pescado,
Se posan desafiantes
Sobre las cabezas,
A picotear,
Farfullar,
¡A celebrar!
Que al fin son libres
De sus jaulas de madera.
Dan lo mismo los meses,
Poco importan los años,
Nacieron de las lágrimas
Imperecederas de la luna,
Y el tiempo no los toca.
No mueren, mas siempre
Esperan. Esperan. Esperan.
De modo que cuando regresan
Creen fielmente que es
Motivo de fiesta:
Cofradías y procesiones,
Danzando sus garras solitarias,
Gorjeando cada instante de humedad,
Se dirigen en todas direcciones,
Esparciendo su feliz sombra,
Virtud de sus alas entumidas.
No rehuyo su mirada,
Ni me escondo al ver
Su parsimonioso vuelo
(parsimonioso, sí).
Yo me uno a ellos,
Yo escribo estas líneas
Para luego transformarme
En un paraguas negro
Como la oscuridad misma.
Autor: Felipe Guzmán Bejarano
De las cunas y las fosas
¿Qué es una persona (una persona)
(qué es) sino un pájaro sin plumas?
Bailarines camino al sepulcro.
Falanges de sangre en la ceniza
o carbón vegetal (vegetal)
en la hoguera del tiempo.
La humanidad me parece
una caja de herramientas
(herramientas oxidadas).
La humanidad se asemeja
a escofinas y martillos tiritando
de amor y de frío por las noches.
¿A dónde iremos a parar? (¡!)
Una vez se extinga el brasero
¿qué cerro nos ha de acunar?
Autor: Felipe Guzmán Bejarano
(qué es) sino un pájaro sin plumas?
Bailarines camino al sepulcro.
Falanges de sangre en la ceniza
o carbón vegetal (vegetal)
en la hoguera del tiempo.
La humanidad me parece
una caja de herramientas
(herramientas oxidadas).
La humanidad se asemeja
a escofinas y martillos tiritando
de amor y de frío por las noches.
¿A dónde iremos a parar? (¡!)
Una vez se extinga el brasero
¿qué cerro nos ha de acunar?
Autor: Felipe Guzmán Bejarano
viernes, 16 de junio de 2017
Piel de Página
En un mundo de panfletos y revistas,
Periódicos y cartón corrugado,
Hemos hecho revolución de papel:
Decidimos ser dos libros abiertos.
Profundos, cargados de historias,
Dos libros besando sus lomos,
Libros lamiendo sus páginas,
Libros acariciándose en las portadas.
Apasionantes, humanos en exceso,
Somos libros leyéndonos de madrugada,
Envueltos en el misterio de las palabras,
Encendiendo las letras de tinta en nuestra piel.
Autor: Felipe Guzmán Bejarano
Periódicos y cartón corrugado,
Hemos hecho revolución de papel:
Decidimos ser dos libros abiertos.
Profundos, cargados de historias,
Dos libros besando sus lomos,
Libros lamiendo sus páginas,
Libros acariciándose en las portadas.
Apasionantes, humanos en exceso,
Somos libros leyéndonos de madrugada,
Envueltos en el misterio de las palabras,
Encendiendo las letras de tinta en nuestra piel.
Autor: Felipe Guzmán Bejarano
miércoles, 14 de junio de 2017
Defensa
Muchos me han preguntado
Que por qué me ensaño con la religión
Ellos no entienden
No entienden Señor mío
La religión se ensañó conmigo
Autor: Felipe Guzmán Bejarano
Que por qué me ensaño con la religión
Ellos no entienden
No entienden Señor mío
La religión se ensañó conmigo
Autor: Felipe Guzmán Bejarano
domingo, 11 de junio de 2017
¡Déjenlo Tranquilo!
Mucho han dicho sobre nada
Los sacerdotes, los hombres,
Las mujeres incandescentes.
Que Cristo esto,
Cristo lo otro,
Que más puede el carecacho.
¡Basta!
Les diré la verdad del loco Jesú',
A ver si así se dejan de parlotear.
Primero,
Y lo más importante que debe saberse,
Es que el Rey de los Nazarenos
Descendió cual paracaidista,
Con piruetas estrambóticas,
Sobra una memoriosa tierra olvidada.
Lona rasgada, sí,
Costalazo,
De cara contra el piso,
Pero descendió igualmente
Con (poca) gracia en su humilde cuna.
Segundo:
Cristo nuestro Señor
Era un principiante
En esto de comunicar su mensaje.
Sí, no exagero,
Carismático y todo
Fue un aprendiz de orador sordomudo.
¿Cómo ser maestro de la palabra?
Si Dios se la pasó jugando al teléfono
Con sus fieles seguidores durante siglos
(y aún hoy lo hace)
Con escaso o nulo éxito.
Tercero:
Jesús fue tan persona como el fariseo,
El recaudador de impuestos,
O la cortesana de anchos cántaros.
Cristo fue niño perdido en multitud.
Dios hecho hombre padeció sabidos males:
Se resfrió, masculló, tuvo pesadillas,
Quiso besar cuanto labio pasó frente a Él,
Dio la hora, echó la foca, quedó raja cura'o.
Importante ésto, porque el Salvador vivió confusiones,
Dudó, requirió en múltiples ocasiones ser salvado.
¿Cómo impartir un mensaje con claridad
Si la lengua se le enroscó en verdad y mentiras?
Cristo fue humano.
Considerad entonces,
Roedores boquilargos,
La difícil tarea del Padre/Hijo
(Espíritu Santo también):
Si ustedes mismos no pueden mirar al cielo,
Si no hay forma en que no maldigan la lluvia,
Si cada oportunidad la desperdician;
En suma, si no pueden salvarse a sí mismos,
¿A qué criticar al Altísimo?
Resuelvan sus propios problemas,
Que Dios está hasta el cogote
Tapado en asuntos arcanos o apócrifos,
Y dejen de mirar la paja en el ojo ajeno.
Autor: Felipe Guzmán Bejarano
Los sacerdotes, los hombres,
Las mujeres incandescentes.
Que Cristo esto,
Cristo lo otro,
Que más puede el carecacho.
¡Basta!
Les diré la verdad del loco Jesú',
A ver si así se dejan de parlotear.
Primero,
Y lo más importante que debe saberse,
Es que el Rey de los Nazarenos
Descendió cual paracaidista,
Con piruetas estrambóticas,
Sobra una memoriosa tierra olvidada.
Lona rasgada, sí,
Costalazo,
De cara contra el piso,
Pero descendió igualmente
Con (poca) gracia en su humilde cuna.
Segundo:
Cristo nuestro Señor
Era un principiante
En esto de comunicar su mensaje.
Sí, no exagero,
Carismático y todo
Fue un aprendiz de orador sordomudo.
¿Cómo ser maestro de la palabra?
Si Dios se la pasó jugando al teléfono
Con sus fieles seguidores durante siglos
(y aún hoy lo hace)
Con escaso o nulo éxito.
Tercero:
Jesús fue tan persona como el fariseo,
El recaudador de impuestos,
O la cortesana de anchos cántaros.
Cristo fue niño perdido en multitud.
Dios hecho hombre padeció sabidos males:
Se resfrió, masculló, tuvo pesadillas,
Quiso besar cuanto labio pasó frente a Él,
Dio la hora, echó la foca, quedó raja cura'o.
Importante ésto, porque el Salvador vivió confusiones,
Dudó, requirió en múltiples ocasiones ser salvado.
¿Cómo impartir un mensaje con claridad
Si la lengua se le enroscó en verdad y mentiras?
Cristo fue humano.
Considerad entonces,
Roedores boquilargos,
La difícil tarea del Padre/Hijo
(Espíritu Santo también):
Si ustedes mismos no pueden mirar al cielo,
Si no hay forma en que no maldigan la lluvia,
Si cada oportunidad la desperdician;
En suma, si no pueden salvarse a sí mismos,
¿A qué criticar al Altísimo?
Resuelvan sus propios problemas,
Que Dios está hasta el cogote
Tapado en asuntos arcanos o apócrifos,
Y dejen de mirar la paja en el ojo ajeno.
Autor: Felipe Guzmán Bejarano
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