martes, 12 de mayo de 2015

Responsabilidades

Sueltas las bestias negras del desierto,
Con sus bofetadas de arena y alaridos
Me atacan sin darme respiro ni descanso.
Son los perros furiosos del asfalto,
Que derraman sangre de sus hozicos romos,
Y derriten con sus ojos de acero los míos.
Los verdugos me acechan tras las esquinas,
Me miran desde dentro de mis espejos,
Saben mis rutinas y atacan cuando me duermo.
No me dejan pegar ojo,
Me tienen corriendo de un lado para otro,
Porque les tengo un pavor inmenso,
Pero más aún porque me inyectan sistemáticamente
Una manía y celeridad mental de la que no hay cura.
Termino cada día echando espuma por la boca,
Encorvado en el suelo, espasmódico,
Y preguntándome cuánto tiempo me faltará
Para convertirme en uno más de ellos.

Autor: Felipe Guzmán Bejarano

sábado, 2 de mayo de 2015

Yo estaba destinado a no ser, Tú estabas destinada a desaparecer

Sé bien que te estás yendo,
Más lejos de lo que mi mente entiende,
Cruzando océanos insalvables,
Más allá del horizonte.
Pero no te marchas físicamente,
No en este tiempo ni este espacio,
Estás cerrando el corazón,
Prohibiéndome la entrada.
Los obsequios que te he dado
Ya no necesitas, ni quieres guardar,
Sólo los dejarás junto a la puerta.
Te estás yendo, me doy cuenta
De que lo haces lentamente,
Como suspirando exhausta,
Estás sacándote mi aroma del recuerdo,
Desbaratando lo que quisimos construir
Pero nunca supimos concretar.
Te vas y yo tengo la certeza
De que no soportaste mi carácter voluble,
Mis artimañas de perro melancólico,
Ni mi afán de coleccionar heridas.

Sé bien que te estás yendo,
Y fui yo quien dijo adiós primero.
Tienes que entender, tuve que rendirme
Ante mi propio cansancio y hastío:
El mundo me sabe a poco, y yo mismo estoy vacío.
Nunca te quise como un adulto lo haría,
Déjame al menos dejar de hacerlo con madurez.
Será mejor que te alejes sin mirar atrás, 
Corta el lazo implícito entre nosotros,
Que el silencio se encargue del trabajo sucio.
Yo por mi parte volveré a escribir,
Volveré a dormir por las noches,
Lloraré lo que deba, soñaré lo que pueda,
Y mataré lo que quiera.


Autor: Felipe Guzmán Bejarano

Sobre las Pérdidas

Es curioso como uno se entrelaza
Con otras personas a lo largo de su vida,
Personas con las cuales puedes llegar a soñar,
A desear un mañana y esperar sus llamadas.
Deja de ser curioso, y se vuelve doloroso,
Cuando miras hacia atrás, buscando consuelo,
Y lo único que tienes a tu espalda son cicatrices,
Marcas de soledad que el tiempo no borra ni sana.


Autor: Felipe Guzmán Bejarano

miércoles, 29 de abril de 2015

Redondelas de Acuarela

Un movimiento acuático,
Espumas de aire envolvente,
Los peces de tus ojos me miran
Con un oleaje castaño creciente.
Se diluyen en las nubes de mi mente,
Como sueños que me encandilan.
Me remueven con los giros insistentes
De sus suaves escamas cuando brillan.


Autor: Felipe Guzmán Bejarano

viernes, 24 de abril de 2015

Persona Precisa para mis Días

Si el sol estuviera encarnado en una persona, seguramente ondearía Fernanda como su nombre. Conocí su dulzura y sus inseguridades cuando aún era muy pequeño como para saber lo que era el miedo verdadero, menos aún el amor de verdad. Fueron breves días de quiromancia y risas, también de lágrimas, éramos jóvenes con corazones apuntando a nortes distintos, que coincidieron en amistades y lugares, en tiempos y en palabras. Una buena amiga, infinita, repleta de fuego, sinceridad y lealtad. 

Como con tantas otras personas, el silencio y la distancia nos separó un invierno, y convirtió nuestros encuentros espontáneos y azarosos en conversaciones forzadas y en máscaras aceptables. Creí que ella era feliz, y que no necesitaba de alguien angustioso y hundido en el llanto de tantos fantasmas, así que la dejé marchar varias veces sin siquiera pedirle su número de teléfono.

Ayer volví a ver a Fernanda, pero algo había cambiado. Yo podía ver desde más altura mis propios errores, y ella estaba extrañamente poseída por un trance melancólico. A esta altura de nuestras vidas, bien podríamos haber sido extraños el uno para el otro, pero decidimos jugar a las confidencias. Yo escuché su pesar y la acogí, recordando el primer abrazo que nos habíamos dado hace varios años atrás. La entendí sola y lastimada, decidí quedarme junto a ella y ser, por primera vez, un sol en donde pudiera calentar su pena y secar su tristeza. 

Tengo que reconocer que yo no estaba bien, que me apretaba el cuello el brazo invisible de cierta mujer, y mientras empecé a sanarla en silencio, esforzándome por reavivar sus energías decaídas, me nació la certeza de que no la dejaría sola. Ella me agradeció, más de una vez, y sentí alegría. Empezamos a filosofar, a mezclar anécdotas, a entremezclar lo humano que habíamos olvidado del otro, y en esa acción de reencuentro feliz, me devolvió de un soplo la cordura, como si me hubiera untado lo esencial que yo estaba olvidando en mi vida.

Digo que ella es un sol, además de una mujer increíble, por la fortaleza que irradia y el cariño con que nutre a quienes tienen la fortuna de conocerla. Fernanda es poesía con ojos de ensoñación.

Autor: Felipe Guzmán Bejarano

jueves, 23 de abril de 2015

Hilillo de Espíritu

El humillo delgado como la plata
Que deja una vela tras ser soplada:
En estos días de frío lejano,
Así de pequeña es mi alma.


Autor: Felipe Guzmán Bejarano

Perdido

Mucha gente me conoce,
Pero pocos me saben.
Y pese a que me regalo,
No le pertenezco a nadie.

No existen ojos que sean
Capaces de mirarme,
Menos aún un corazón
Que se atreva a amarme.

En mi taller de papeles,
Ya cuando pasen los años,
Serán mis artilugios
Quienes vendrán a enterrarme.


Autor: Felipe Guzmán Bejarano