viernes, 19 de septiembre de 2014

Derrumbes

¿Qué clase de hechizo es aquel capaz de volver en reliquia y maravilla una billetera desgastada y vacía? ¿Qué sortilegios tornan en amuleto y talismán las llaves oxidadas que duermen en los escritorios? ¿Por qué nos empeñamos en ver augurios y en consultar pitonisas? ¿Cuándo dejaremos de ver demonios tras las cortinas de los baños? Nos hemos olvidado de que la superstición trae mala suerte consigo, y que el pensamiento mágico es una forma de desproporcionar la realidad hasta puntos psicóticos y miasmáticos. Pero ante el dolor y el sufrimiento, aparece la fantasía, surgen las explicaciones irracionales: Que esa mujer me maldijo, y ahora es un fantasma que me persigue; que mi mala fortuna y mis dolencias son producto de ritos vudú. Más aún, los solitarios abandonan el contacto humano a favor de construir torres en sus cabezas. La inexplicabilidad de lo terrible en nuestras vidas da pie a interpretaciones y actividades mágicas. La imaginación juega el rol de un refugio, una caverna en la que pasar la tormenta. Y hay veces en que esa caverna se derrumba sobre nosotros antes de que podamos salir. No quiero que me piensen un amargado, en extremo pragmático, y que presume de ser realista y tener su vida arreglada. Solo quiero escribir estas líneas a modo de advertencia, porque he visto a más de un alma ser devorada por las mismas sombras que ellas crearon.

Autor: Felipe Guzmán Bejarano

jueves, 18 de septiembre de 2014

Bebiendo de Botellas de Papel

Dentro de mí creció un enorme racimo,
Algo así como una erección de sentimientos,
Como una bandada de pensamientos amarillos.
Una vocecilla lejana me inyectó susurros,
Introducía galopes en mi corazón.
"Hueles tan bien, me voy a morir."
La imagen de una mujer cubierta de agua
En medio de un desierto de amapolas
Es lo único que retengo antes de dormirme,
Imposiblemente dormirme.

Autor: Felipe Guzmán Bejarano

domingo, 14 de septiembre de 2014

Ninguneidad

El viento sabe lo que me propongo,
Es mi cómplice más íntimo,
Más aún que mi almohada.
Me siguió por entre corazones de mujer,
Escondiendo en un principio su voz,
Mostrando sus brazos traslúcidos después.
Ha sido mi fuego y mi nieve,
Mi condena y mi consuelo,
Arremolinándose como torbellino de flores,
Espiralándose sensualmente en las nubes calientes.
Si sopla a mi favor o en mi perjuicio, hoy no me importa.
Sea agujas de hueso, sea el silencio de un beso,
Romperé la vida misma con mis dedos,
Aunque la muerte se vuelva bruma de las sillas.


Autor: Felipe Guzmán Bejarano

Zambullirse

Sólo el amor mueve a quien ha escalado toda una vida,
Al contemplar las fosas de la furia de donde provenía,
A dar el salto final para sumergirse en las tinieblas.
Esos hombres saltan con los brazos vueltos alas,
Una sonrisa de acero que espanta los inviernos,
Y una determinación que es tanto dura como blanda.
Sólo el amor, o la ausencia de éste, invocan a la locura.


Autor: Felipe Guzmán Bejarano

viernes, 12 de septiembre de 2014

Sube y baja

Me ves sonriendo y rodeado de gentes felices,
Con una guitarra en el corazón y amor en las manos,
Me crees bueno y poeta.
Pero déjame decirte que no soy tan fuerte como aparento,
Me tiritan las pupilas nerviosamente, me incendio a veces,
Y de noche lloro más de lo que duermo.
No soy valiente, pero soy lo suficientemente tonto
Como para no rendirme nunca y seguir tus pisadas en la arena,
Aunque el mar helado me devore entre espuma y espuma.
Es decir, que aunque se me fueran a ir los latidos en esto,
No me detendré hasta verte florecer como una luna azul.

Autor: Felipe Guzmán Bejarano

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Lo infinito y lo humano

Eternidad es la palabra perfecta, no hay un concepto más doloroso ni más triste que la noción de la perpetuidad sin fin. 
Lo mismo sucede con la idea de la vida eterna, la esperanza y el regocijo que para otros trae la idea de la ausencia de un vacío existencial para el alma humana. 
Con el amor sucede una infinitud en cierta forma, aunque la gente se quiera a ratos y deje de quererse a otros: no hay alegría más grande que la que produce la frase "Te amaré por siempre", en tanto sea correspondido ese amor, claramente, pues en caso contrario produce un pánico grande, con alas de frío. 
La eternidad, en tanto idea abstracta, es tan completa que es inabarcable para sujetos que viven de a gotas de tiempo y de suspiros que se acaban de a poco. 
La eternidad también puede ser motivo de enojo y amargura, especialmente para aquellos que se sienten condenados por fuerzas superiores o por el odio de alguna mujer galopante y despótica. 
Lo eterno es motivo de melancolía, de anhelos, de expectativas, de alabanzas; en fin, despierta lo humano que tenemos los humanos. 
Y así será por los siglos de los siglos, amén.


Autor: Felipe Guzmán Bejarano

martes, 9 de septiembre de 2014

Poeta de facto

Lo escritor no me lo dio ni el talento ni la ausencia de éste,
No brotó de las rocas del desierto como leche de estrellas,
No manó tampoco de mi música azul, ni de mi gran blues.
Las letras están en mis manos, son el aire que respiro,
Y las lágrimas que impregnan cada párrafo me dan la razón.
He hecho llorar a niños y viejos, a mis amantes también,
Supongo que algo de sabiduría hay en lo que escribo,
Creo que hay un poquito de vida en cada punto final.

Autor: Felipe Guzmán Bejarano