lunes, 16 de junio de 2014

Botecito a la deriva, corazón apasionado

De la pena a la cama,
Bajo las sábanas las lagartijas.

De los miedos a la silla rota,
Le falta una pata, trastabilla.

De la rabia hasta el balcón,
Y arrojar piedras como improperios.

De la soledad al columpio.

De la alegría al árbol rojo,
Al campo brillante de los soles,
En donde los grillos son violines del silencio
Y las nubes los techos de los sueños.

Del asombro a la escritura,
Al mar recién descubierto.

¿A dónde iremos a parar?
Nuestros pies nos llevan a tantos lugares.
¿Por qué caminos vamos a andar?

De la melancolía al azucarero,
De la apatía a un callejón sin salida.

Y en el callejón sin salida
Desesperación, uñas carcomidas.

Quizás encontraremos canas en el cansancio,
Y ausencia de arrugas en la vitalidad.
Veneno en el odio.

Pero es seguro que desde el amor
Superaremos la luna y las luciérnagas,
Hasta que estallemos en fuegos artificiales,
Esperma de vela en erupción.

Y no por mucho crepitar dejaremos de ser en el amor.

Autor: Felipe Guzmán Bejarano

domingo, 15 de junio de 2014

Dispantes

Se acabó el tiempo de los amantes,
Hoy las parejas son dispares,
Son odiantes, disparates rumiantes,
Y los amigos, me da pena decirlo,
Le son a uno indiferantes.

Autor: Felipe Guzmán Bejarano

jueves, 12 de junio de 2014

Mi lindo globito de rojo color

Creo que tengo globos atados a mis pensamientos,
Porque al más mínimo descuido, se escapan,
Como si buscaran las nubes en lo alto,
Para ir a reírse un poco junto al sol.
Es como si me faltaran ideas
Cuando te me acercas,
Porque es entonces
Que no puedo
Terminar de
Escribirte
El mar
Que

..
.


Autor: Felipe Guzmán Bejarano


Antilluvia

Ha pasado una cosa rarísima,
No me lo puedo explicar,
Pero se puso a llover al revés.
Sí, de la tierra al cielo las gotitas,
Como si las nubes las pidieran de regreso,
O como si a la gravedad se le hubiese olvidado funcionar.
Aún no entiendo qué sucedió,
Sólo vi un chaparrón dado vuelta
Cayendo en la dirección contraria,
Hasta que no quedó humedad alguna
Ni en las flores, ni en los corazones.

Autor: Felipe Guzmán Bejarano

miércoles, 11 de junio de 2014

Vaivén Ocular de una Tarde de Junio

Hay una tarde con forma de sillón
Y con peso de gotita de agua
Que espera por la siesta abrigadora,
Soñadora siesta como de tren verde
Atravezando túneles y luceros.
Miro por la ventanilla,
Y unos ojos,
Unos ojos hay,
Que me invitan a soñar.
Me hundo feliz en su color infinito
Y me aúno con el vaivén suave,
Sonido de traqueteo de locomotora
Viajante de praderas con olor a café
Y arboledas luminosas del mañana.
Hay un lugar húmedo,
Una laguna allá afuera,
De donde brotan los ojos seductores
Que me dejan soñoliento y calmado.
Calma,
Esas pupilas son imanes de calma,
Son hechiceras de nube anhelada.
Me abrazan como mi madre,
Me envuelven con una ternura
Que me vuelve loco
¡Loco, sí! Me encantan.
Pero volvamos a los ojos,
A las charcas de la vida,
Regresemos a sus iris deleitantes,
A su no sé qué de té humeante,
A su sonrisa entrevista en las pestañas
Y palpitación enlentencida.
Volvamos a pensar en su textura dulce,
En la riqueza de esos ojos encendidos,
Para dormir sabiendo que habrá,
Lo digo con certeza,
Que habrá amor el día de mañana.


Autor: Felipe Guzmán Bejarano

martes, 10 de junio de 2014

Las Roquitas

Las roquitas coqueteando van
Tirando besos a los soles largos
Les gusta la caricia de luz buena
Gozan el roce suave de las lagartijas
Se acuestan sobre la tierra rojiza
A observar las estrellas invisibles
Que titilan chiquititas a lo lejos

Las roquitas no se esconden
Y beben la sal de los desiertos
Besan las flores aromáticas
Con sus labios de fina agua
Tienen orgasmos coloridos
Cuando el viento sopla en silencio
El nombre cálido de las cosas

Las roquitas lloran mariposas
Amarillas lágrimas voladoras
De las que sólo hay cien por año
Se dejan soñar alpacas polvorientas
Cuando corren por la cordillera
Enriquecen de vez en cuando
Al hombre que sonríe con el alma

Las roquitas nacieron del mar
Y adentro bullen con fuego del sur
Son niebla con forma de caracola
Joyas magnéticas con cuerpo de princesa



Autor: Felipe Guzmán Bejarano

domingo, 8 de junio de 2014

El zapateo de los números

Vengan a bailar junto al uno,
¡Hermoso como él, ninguno!
La dulce Venus corrió llorando,
Al oler el hálito de un ebrio Neptuno.

Pero no comiencen con la tos,
¡Que ahorita mismo viene el dos!
Un día vi una mula pariendo,
Se enojó y me pegó una coz.

No se dejen engañar por el tres,
¡Escurridizo sólo como un pez!
Encontré bañándose a la mula,
Me gritó y me pegó otra vez.

Se viene un pequeño cuatro,
¡Chiquitito se ve el nuevo teatro!
Aunque a la mujer no la santifiquen,
Yo cada día voy y la idolatro.

Salta que salta el cinco,
¡Yo me le uno y brinco!
Un día insulté a un amigo,
Le dije que era ornitorrinco.

Llegó la hora, como todos veis,
¡De que baile sobre la mesa el seis!
Una vez me mordió un perro,
Y se me cayeron mis papitas lays.

Tengan bien agarrado al siete,
¡No se les vaya a ir por el retrete!
Tengan cuidado con sus dedos también,
No vaya a ser que una puerta se los apriete.

Ahora llega rodando bien lento el ocho,
¡Un tonto hizo vino con agua'el mapocho!
Me duele mucho, muchísimo la panza,
Creo que comí demasiado bizcocho.

Esto se termina pronto con el nueve,
¡Que si no del cielo nos caerá nieve!
Este poema es un baile sin sentido,
Que se queda quieto tanto como se mueve.

Te lo juro por el diez,
¡Pardiez!

Autor: Felipe Guzmán Bejarano