miércoles, 9 de abril de 2014

¿Alguien tiene pañuelos?

Ando vuelto un pajarraco larguirucho
Desde que estoy resfriado y afiebrado en la cabeza,
Me tiritan los pensamientos cuando estornudo,
¡Se me escapa la vida por las narices!
Mi garganta no sabe de amor, 
Sólo de sed y ardor.
Mis párpados claman por miel y limón,
Por algún bálsamo que detenga los mareos.
Las sopaipillas están desabridas,
¡Me dan ganas de agarrar a sopapazos
A este condenado resfrío!

Autor: Felipe Guzmán Bejarano

Insatisfacción

Ellos construyeron esta ciudad con forma de ataud,
Llenaron sus calles con coronas funerarias,
Y vistieron con el gris del silencio el concreto de los edificios.
Mira lo que nos rodea, estamos en la capital de los muertos.
El sur del mundo tiene su propio infierno en esta metrópolis,
Que tiene palomas como sucedáneos inadecuados de los cuervos,
Y políticos como fieles sustitutos de los buitres del polvo.
Cuando llegan las lluvias, los ríos crecen y arrasan,
Destrozan sin miramientos la tierra seca, los autos sucios,
¡Venecia de nueva extremadura! ¡Sóplame este ojo!
Gusanos en las estatuas, basura en los callejones,
Alcohólicos en las misas, descerebrados en los colegios,
¡Sólo la cordillera se salva de la vergüenza,
Tan alta y tan digna allá en lo alto!
Mira que fuimos tontos de creer que aquí,
En un Santiago que más parece Cementerio General,
Encontraríamos la vida que tanto buscábamos.
Qué sepultura más triste elegimos para morir.
No sé tú, pero yo agarro mis maletas,
¡Y se las meto al presidente de turno
Por donde mejor le quepan!


Autor: Felipe Guzmán Bejarano

martes, 8 de abril de 2014

¡Las palabras no me llegan!

Tener ideas en la cabeza
Tantas cosas que podría escribir
Querer honrar la perfección del círculo
Terminar con la historia inconclusa
Idear una ciudad de murciélagos
Vender sueños al pormenor
Destruir a los diez demonios a mis espaldas
Encontrar la nieve para Derod
Reunir al padre anciano con la hija
Pasear por La Boscosa y demoler estatuas de mármol
Criticar la pomposa política desde mi ignorancia
Desvestir al rico y abrirle una cuenta corriente al pobre
Correr descalzo por un desierto de sangre
Montar el caballo de trueno de la muerte
Disparar desde el 9° piso y matar a Román
Tantas cosas que podría escribir
Como elevarme al sol y cantar con voz de piano
Descubrir la melodía de la lluvia
Ronronear junto a mi amada
Pintar un lienzo con mi pincel de estrellas
Bailar cueca con Pitágoras
Desafiar a un duelo a muerte Sigmund Freud
Por decir que le tengo ganas a mi madre
Saltar queriendo tocar las nubes
Escribir un cuento infantil
¡Tengo tantas ideas
Tantas cosas que podría escribir!
¡Y las palabras no me llegan!

Autor: Felipe Guzmán Bejarano

domingo, 6 de abril de 2014

La Isla de los Muertos

En la isla de los muertos
Descansan las sombras
Caen truenos de amatista
Yace muerta Francisca
Entre los cedros negros
Escondida en rocas blancas
Las sepulturas espectrales
Esperan por el barquero
Con su carga de mortajas
Las aguas la noche la muerte
El musgo veraniego del silencio
Son cuanto espera allá
En la isla de los sordos
Cuevas de granito y mármol
Se mueven danzando y saltando
Como espejismos burlones
Nadie las toma en cuenta
Nadie las ve realmente
En la isla de los ciegos
No hay nube ni estrella
Que conozca esta tierra
No hay nombre siquiera
Para esta isla sin memoria
Juro haber visto una serpiente
Y una lechuza apareándose
Detrás de un ataúd solitario
Mientras los fantasmas canturreaban
Canciones de cuna y nanas
En la isla de los locos
Sobran ya las palabras
Sobra todo color y emoción
Si es que uno está de visita
En la Isla de los muertos
Pues se ignora si Caronte
Vendrá de regreso a recoger
A un costal de dientes y huesos
Con la mirada de niño perdido
Y con plegarias olvidadas en la boca


Autor: Felipe Guzmán Bejarano

La Torre de los Sueños

Ven, sube conmigo la torre de los sueños,
Descubramos juntos sus salones escarlata,
Sus escalinatas románticas hechas de azúcar,
Y veamos por sus ventanales los amaneceres.

Te invito a descubrir ese barco de mármol,
Aquél bosque nacido de nuestros anhelos,
Exploremos esa biblioteca de oro blanco.
Ven, sube conmigo la torre de los sueños.

Cuando lleguemos a lo más alto, a lo más bello,
Veremos ese paisaje pincelado por nuestros deseos,
Naranjo, de un dulce glasto, silenciosamente cálido,
Porque ahí vive el pájaro celestial que bendice el amor.

Te ofrezco con mi mano la aventura, la emoción,
Te doy mi corazón de fuerte roble, la torre de los sueños.


Autor: Felipe Guzmán Bejarano

jueves, 3 de abril de 2014

Renacer toma tiempo

No me dejes, no todavía, no ahora.
Quédate junto a mi
Mientras la niebla mata mis sueños
Y estrangula mi aliento.

Espera por mi,
Mientras me desvanezco
Y muero en tus brazos,
En esta niebla de otoño.

Espera por mi regreso,
Ve a buscarme cuando renazca
Y no sepa nada de este mundo.
Enséñame a querer.

Cuida mis manos,
No las dejes marchitarse.
Riégame cada cierto tiempo
Con tus dedos de marfil bruñido.

Sostenme con delicadeza,
De la forma en que sólo tú sabes hacerlo,
Y verás reverdecer mi corazón.
No me dejes, no todavía, no ahora.

Quédate junto a mi.
No me dejes, no todavía, no ahora.

Autor: Felipe Guzmán Bejarano

Rabia Negra

No te me acerques con esa sonrisa fingida,
Que puedo ver que escondes una calavera terrible
Detrás de tu cara de mentirosa.

No me hables con esa voz pútrida y maltrecha,
Que tus palabras son veneno en mi memoria,
Y su sonido me estremece y quiebra.

¡Aleja esa mano! ¡Llévatela de aquí!
No me tiendas la palma esquelética de la muerte
Como si fuera un regalo divino.

¿Que soy exagerado, dices?
¡Sabemos bien que eres una harpía!
¡Una bruja, un monstruo colosal de cien ojos!

Esos días de invierno en que te esperé,
Ahora no me entristecen, ya no.
Sólo me traen una rabia negra como tu alma.

La sombra que proyectas
Me ha tenido envuelto por demasiado tiempo.
Ya no más seré tu desdichado prisionero.

No te dejaré jugar conmigo,
No seré tu títere desamparado,
No seré tu macabro espectáculo.

No seré tuyo, maldeciré tus pantorrillas,
Y desterraré de mi corazón toda compasión
Que alguna vez pude tenerte, Andrea.


Autor: Felipe Guzmán Bejarano